El mensaje del misionero mormón

El mensaje del misionero mormón

Los misioneros mormones tienen un mensaje tan importante que su único propósito, mientras prestan servicio como misioneros, es enseñarlo. ¿Cuál es el mensaje, ya que sean jóvenes o mayores, hombres o mujeres, estos misioneros se dedicarán a él?

christus-jesus-christ-mormonA continuación se presenta el mensaje que comparten los misioneros. El propósito del mensaje de los misioneros es ayudar a las personas a tener los principios y normas que traerán felicidad a sus vidas. El mensaje principal de los misioneros es que Jesucristo es nuestro Salvador. Que por medio de Su sacrificio, podemos cambiar y limpiar nuestras vidas y ser felices para siempre. Este mensaje se basa en el conocimiento de que Dios y nuestro amoroso Padre Celestial, y en todo lo que Él ha hecho para facilitar nuestra felicidad sobre la tierra.

Dios es un ser perfecto que sólo se preocupa por nuestro bienestar. Los atributos de Dios nos impulsan a la adoración. Dios tiene todo poder, sabiduría y conocimiento. Nosotros somos sus hijos y por esta relación especial, Dios nos ama y es misericordioso y justo con nosotros. Desde el principio, Dios se ha esforzado por darnos la felicidad. El acto más demostrativo del amor de Dios fue el enviar a Su Hijo Jesucristo a morir por nuestros pecados, y así abrirnos la puerta hacia la felicidad eterna.

Las enseñanzas de Dios bendicen a las familias. Dios ha ordenado a las familias. Las familias proveen un lugar donde podemos desarrollar nuestros mejores atributos. Es un lugar de protección y comodidad. Es un lugar para aprender, donde podemos cometer errores y crecer juntos a las personas que nos aman. Las enseñanzas que vienen de Dios permiten que el hogar sea un lugar sumamente especial. El hogar puede llegar a ser uno de los lugares más sagrados para una persona.

Dios ha hecho todo lo que está a su alcance para que las personas tengan Sus enseñanzas. Dios ha enviado a profetas desde el principio. La Biblia nos enseña el papel importante que juegan los profetas en el plan de Dios: “porque no hará nada Jehová el Señor sin que revele su secreto a sus siervos, los profetas” (Amos 3:7). Todo el conocimiento que tenemos de la naturaleza de Dios y todas las enseñanzas que tenemos de Él, las hemos recibido por medio de los profetas. Pero no se nos obliga a obedecer. Cada persona tiene la libertad de aceptar o rechazar las enseñanzas que vienen de Dios. Si una persona rechaza o distorsiona las enseñanzas de Dios, vive en un estado que se llama apostasía. En este estado no puede disfrutar de todas las bendiciones de Dios. Si la persona acepta las enseñanzas de Dios, tiene felicidad y disfruta de la paz que éstas traen. Ha habido épocas en las que el rechazo de las enseñanzas de Dios se ha generalizado entre los pueblos. Cuando esto sucede, Él retira a sus profetas, su autoridad y su influencia entre el pueblo que ha decidido rechazarlo. Como Dios es un Padre amoroso, después de un tiempo, Él vuelve a extender Su mano y llama a otro profeta.

Este ciclo se puede ver en el ministerio terrenal de Jesucristo. Jesucristo nació en una época cuando no había profetas de Dios sobre la tierra. De hecho, habían pasado unos 400 años desde las profecías de Malaquías, el último profeta del Antiguo Testamento. Aparte de ser nuestro Salvador y Redentor, Jesucristo fue un gran maestro, y todas sus enseñanzas las recibía de Dios, por revelación, como los profetas. Él estableció una Iglesia y llamó a Doce Apóstoles para dirigirla. Pero en general, Jesucristo fue rechazado. Fue crucificado y muerto por sus perseguidores. Tres días después de su muerte Jesús resucitó y ascendió al cielo. Desde allí, Jesucristo continuó guiando su Iglesia por medio de revelación a los apóstoles, que también fueron rechazados. Debido al rechazo general de Jesucristo y sus enseñanzas, Dios retiró la Iglesia verdadera de sobre la faz de la tierra. Este tiempo, cuando no estuvo la Iglesia de Cristo sobre la tierra, se llama la Gran Apostasía.

Para dar fin a este periodo de apostasía, Dios hizo lo que ha hecho desde el principio: llamó a un profeta. El primer profeta de nuestros tiempos se llamó José Smith. Para 1820, José Smith tenía catorce años de edad y pasaba por una etapa importante en su formación espiritual. En la región donde vivía su familia, había una agitación religiosa. Él tenía todos los deseos de seguir a Dios y hacer las cosas bien, pero en esta época él no sabía cómo. Todas las iglesias utilizaban la Biblia, y utilizaban los mismos pasajes de la Biblia para enseñar doctrinas distintas. Esto lo confundió a tal grado de que no sabía qué hacer, ni cómo saber quién tenía la verdad. Un día mientras estudiaba la Biblia se encontró con un versículo en Santiago que le ayudó a saber qué podía hacer para encontrar la verdad. El versículo dice: “si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da abundantemente y sin reproche y le será dada” (Santiago 1:5). José Smith decidió seguir el consejo de Santiago. Una mañana de primavera se apartó a una arboleda cerca de su casa y elevó a Dios los deseos de su corazón. Él relata lo que le sucedió: “vi una columna de luz, más brillante que el sol, directamente arriba de mi cabeza; y esta luz gradualmente descendió hasta descansar sobre mí…Al reposar sobre mí la luz, vi en el aire arriba de mí a dos Personajes, cuyo fulgor y gloria no admiten descripción. Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Éste es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!” (José Smith—Historia 1:16-17). José preguntó a Dios y a Jesucristo cuál era la Iglesia verdadera, para unirse a ella. Le contestaron que no estaba la Iglesia sobre la tierra, confirmando así que había caído, y se le dijo que no se uniera a ninguna. Él fue llamado a ser un profeta y el 6 de abril de 1830, bajo la dirección de Dios, organizó formalmente la Iglesia verdadera de Jesucristo. Hoy, lleva el nombre de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. La Iglesia de Jesucristo está nuevamente sobre la tierra.

Dios ha preparado una prueba para comprobar que ésta es Su Iglesia. El Libro de Mormón no sólo testifica de Jesucristo y enseña claramente Su evangelio, sino también es prueba de la restauración de Su Iglesia. El libro enseña de Cristo porque fue escrito por profetas de Dios que vivieron antiguamente en el continente americano. Aproximadamente en el año 420 AD el último profeta de este pueblo enterró el registro que hoy conocemos como el Libro de Mormón. José Smith fue dirigido hacia el Libro de Mormón en 1823. Lo tradujo al inglés y lo publicó. El libro es un testigo comprobable del llamamiento de José Smith. Si una persona lee el libro y pregunta a Dios si es verdadero, y llega a la conclusión de que efectivamente el libro es verdadero, sabrá que José Smith es un profeta de Dios. Él no daría un libro verdadero a un profeta falso. Si José fue un profeta verdadero la Iglesia que estableció es la Iglesia verdadera de Cristo.

El mensaje central de la Iglesia se puede resumir con un versículo del Libro de Mormón. “Sí, venid a Cristo, y perfeccionaos en él, y absteneos de toda impiedad, y si os abstenéis de toda impiedad, y amáis a Dios con toda vuestra alma, mente y fuerza, entonces su gracia os es suficiente, para que por su gracia seáis perfectos en Cristo; y si por la gracia de Dios sois perfectos en Cristo, de ningún modo podréis negar el poder de Dios. Y además, si por la gracia de Dios sois perfectos en Cristo y no negáis su poder, entonces sois santificados en Cristo por la gracia de Dios, mediante el derramamiento de la sangre de Cristo, que está en el convenio del Padre para la remisión de vuestros pecados, a fin de que lleguéis a ser santos, sin mancha” (Moroni 10:32-33).  La restauración de la Iglesia y el llamamiento de José Smith nos dan la seguridad de que las enseñanzas que hemos decidido obedecer, incluyendo el arrepentimiento y el bautismo,  en verdad vienen de Dios.

Éste es el mensaje de los misioneros mormones. Se invita a toda persona a que escuche el mensaje de los misioneros. Que medite en su corazón las cosas que ellos enseñen y que pregunte a Dios si el mensaje es verdadero. El que así lo haga recibirá confirmación de Dios que el mensaje es verdadero. Su vida tendrá propósito y recibirá la fortaleza para superar las tribulaciones de la vida.

Comentarios

2 Respuestas a El mensaje del misionero mormón

  1. hugo machado on Lun, 23rd ene 2012 8:54 pm
  2. los misioneros mormones? | Religión Mormona es lo mejor que hay en esta vida para los hombres de fe

  3. macelo on Dom, 15th abr 2012 1:42 am
  4. quisiera saber algo mas de la religion

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