La Iglesia Mormona

La Iglesia Mormona

“Así nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”. Romanos 12:5

Leemos en Hechos 2:47 que el Señor añadía cada día a la Iglesia a los que iban siendo salvos.

Iglesia MormonaEstas palabras, que refieren a los tiempos de la Iglesia primitiva, describen el inicio de un proceso que, dirigido por el Espíritu Santo, continúa en nuestros días en toda su plenitud, preparando el camino para la segunda venida de Jesucristo.

Restaurada la verdadera Iglesia sobre la tierra con el nombre de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, nuevamente ha quedado establecida la vía de salvación en la cual, efectivamente, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.

Esta Iglesia, la única verdadera y viviente, está constituida por creyentes que han tomado sobre sí el Nombre de Jesucristo, y por eso este Nombre, que está sobre todo nombre, es parte esencial y constitutiva de su identificación, ya que Jesucristo indicó expresamente que la Iglesia tenía que llevar su nombre, por cuanto estaba edificada sobre el Evangelio de Cristo, y debido a eso, también el Padre manifiesta sus obras sobre ella.

Por ser la Iglesia de Jesucristo, atesora fielmente sus enseñanzas, leyes y ordenanzas, cuenta con su autoridad, y es gobernada por Él mismo, a través de representantes elegidos por revelación.

El Señor instruyó al profeta José Smith, para llevar adelante la congregación de los santos, organizándolos como pueblo de Dios.

El Libro de Mormón, otro Testamento de Jesucristo, es la guía más segura que conduce a la Iglesia verdadera, y provee la plenitud de las revelaciones que permiten reconocerla, y llaman al género humano al arrepentimiento, para encaminarlo en la senda de justicia que conduce a la vida eterna.

Por eso, el profeta José Smith dijo: “Declaré a los hermanos que el Libro de Mormón era el más correcto de todos los libros sobre la tierra, y la clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría mas a Dios al seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro”.

Siendo entonces el Libro de Mormón la clave de la Iglesia verdadera, podemos escudriñar sus páginas para enterarnos no solo de las evidencias que caracterizan a la Iglesia de Jesucristo, sino también sobre los pasos que debemos dar para ser parte de la misma.

En Alma 22:15 encontramos la fervorosa pregunta que un rey (el padre de Lamoni) realizó a Aarón, uno de los hijos de Mosíah, que estaba predicando en la tierra de los Lamanitas.

Cuando el rey escuchó el Evangelio, le preguntó: “¿Qué haré para lograr esta vida eterna de que has hablado? Sí, ¿qué haré para nacer de Dios, desarraigando de mí pecho este espíritu inicuo, y recibir el Espíritu de Dios para que sea lleno de gozo, y no sea desechado en el postrer día?”.

La respuesta de Aarón fue que se arrodillara delante de Dios, se arrepintiera e invocara con fe su nombre.

El rey obedeció, y Alma 22:18 es un texto muy significativo, porque reproduce las palabras del rey quien prometió “…abandonaré todos mis pecados para conocerte, y para que sea levantado de entre los muertos y sea salvo en el postrer día”.

El proceso para volvernos a Dios en nuestros días, y pasar a ser parte de su Iglesia verdadera y viviente, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, sigue siendo el mismo para nosotros, en estos días finales, previos a la segunda venida del Señor.

Debemos abrir nuestros corazones al Evangelio de Jesucristo, arrepentirnos genuinamente de nuestros pecados, y formalizar nuestros sagrados convenios con el Señor bajando a las aguas del bautismo.

“…Al grado que guardes los mandamientos de Dios, prosperarás en la tierra; y debes saber también que si no guardas los mandamientos de Dios, serás separado de su presencia. Y esto es según su palabra”. Alma 36:30 (el Libro de Mormón).

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (también conocida como la Iglesia Mormona o Iglesia de Jesucristo SUD) fue restaurada en 1830. No surgió de ninguna otra iglesia o secta religiosa. La Iglesia es la misma Iglesia que Jesucristo organizó cuando estuvo en la tierra. Debido a que Jesucristo resucitó y subió al cielo y sus Apóstoles fueron muertos por las personas que no eran creyentes, la Iglesia se perdió. Se perdió la autoridad del Sacerdocio, se perdió la revelación, y sólo quedaron las escrituras. Por siglos todo permaneció igual hasta que en 1830 Dios de nuevo habló con el hombre para restaurar Su Iglesia. A este tiempo cuando la verdad no estuvo en la tierra se le llama la apostasía.

Al restaurarse la Iglesia también se restauró el poder del Sacerdocio que es el poder de Dios dado al hombre para que pueda actuar en Su Nombre. A través del poder del Sacerdocio, podemos recibir las ordenanzas que Dios requiere de nosotros, como el bautismo, la confirmación, y las ordenanzas del Templo. Una de estas ordenanzas realizadas en los Templos, nos permite estar unidos con nuestras familias para toda la eternidad. Es por eso que le damos tanta importancia a la familia. Dios nos mandó a la tierra en familias, no solos, y por lo tanto hay un propósito especial para los miembros de cada familia.

Nosotros sabemos que nuestra religión es diferente a las demás. También sabemos que todas las iglesias enseñan cosas buenas y predican muchos buenos y valiosos principios, y sus miembros son honestos y fieles. Nosotros respetamos todas las religiones y credos.

El propósito de este sitio es de honesta y abiertamente presentar lo que es el mormonismo y cuáles son sus principios. Existen muchas ideas falsas de lo que nosotros creemos, verdades a medias y verdades distorsionadas. Esperamos poder ayudar a esclarecer quiénes somos, y qué es lo que creemos. Deseamos ayudar a las personas a comprender nuestras creencias, y a buscar las similitudes que tenemos.

Por favor lea la información que aquí tenemos y también déjenos saber sus comentarios o preguntas. Es nuestro deseo poder resolver dudas en invitar a todos a venir a Cristo.

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