Nueva Jerusalén

La Nueva Jerusalén

En la doctrina mormona, la Nueva Jerusalén, también conocida como Sión, es el lugar donde las doce tribus de Israel se juntarán (véase Apocalipsis 21:1-5). Cristo reinará desde la Nueva Jerusalén, así como desde la antigua Jerusalén, durante el Milenio (véase Miqueas 4:2).  En el Artículo de Fe número diez, que fue escrito por el Profeta José Smith se lee: “Creemos en la congregación literal del pueblo de Israel y en la restauración de las Diez Tribus; que Sión (la Nueva Jerusalén) será edificada sobre el continente americano; que Cristo reinará personalmente sobre la tierra, y que la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisíaca.”

El término Nueva Jerusalén también se refiere a una ciudad santa que descenderá del cielo durante el Milenio. Esta idea se puede encontrar en Apocalipsis 21:2, 10 donde Juan, el amado, testifica: “vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios…” Esto se puede referir al regreso de la ciudad de Enoc, que fue tan justa que todos sus habitantes fueron trasladados para vivir con Dios (véase Moisés 7:12-21, 59-64).

José Smith (Joseph Smith) recibió una revelación en julio de 1831 de que la Nueva Jerusalén y un templo serían construidos en Independence, Missouri, y que la congregación del pueblo de Israel pronto se iniciaría (Doctrina y Convenios 57:1-3). La palabra Sión se refiere a los “puros de corazón,” así que cuando Cristo venga otra vez, puede haber muchos lugares en el mundo que se pueden conocer como Sión porque las personas han aceptado el evangelio y siguen los mandamientos, pero la Nueva Jerusalén será un lugar central, o la ciudad capital de los “puros de corazón”.

Los mormones creen que la construcción de la Nueva Jerusalén y la reconstrucción de Jerusalén deben llevarse a cabo antes de la Segunda Venida de Cristo. Una proclamación de los Doce Apóstoles en 1845 declara:

Reunirá al resto de los descendientes de José de América; y hará de ellos una nación grande, fuerte y poderosa; y establecerá una ciudad santa, y un templo una cede de gobierno entre ellos que se llamará Sión. Y allí estará su tabernáculo, su santuario, su trono y su cede de gobierno del todo el continente de Norte y Sudamérica para siempre. En pocas palabras, será para el hemisferio occidental lo que Jerusalén será para el hemisferio oriental…La ciudad de Sión, con su santuario y sacerdocio, y la gloriosa plenitud del evangelio, constituirá una norma que dará fin a las creencias discordantes y riñas políticas, al unir las repúblicas, estados, provincias, territorios, naciones, tribus, pueblos, lenguas y sectas de Norte y Sudamérica en una gran unión de fraternidad. La verdad y el conocimiento los hará libres, y el amor consolidará su unión. El Señor también será su rey y su legislador, las guerras cesarán y la paz prevalecerá por mil años. (Enciclopedia del Mormonismo ed. Daniel H. Ludlow, 1992, p. 1010).

 

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