Imposición de manos

En la Iglesia de Cristo, aquellos que tienen la debida autoridad del sacerdocio, imponen las manos sobre la cabeza de la persona que recibe la ordenanza o la bendición. Esta ceremonia siempre se ha utilizado para invocar el poder de Dios. En Génesis 48:14 se lee: “Entonces Israel extendió su mano derecha, y la puso sobre la cabeza de Efraín.” Más adelante se explica que lo bendijo. Pedro y Juan dieron el don del Espíritu Santo de la misma manera: “Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo.” (Hechos 8:17).

Siguiendo el mismo procedimiento, los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (o Iglesia Mormona) efectúan ordenanzas del sacerdocio por la imposición de manos y es una parte esencial de la doctrina mormona. En los Artículos de Fe, que explican algunas de las creencias básicas de la Iglesia, se lee: “Creemos que los primeros principios y ordenanzas del Evangelio son: primero, Fe en el Señor Jesucristo; segundo, Arrepentimiento; tercero, Bautismo por inmersión para la remisión de los pecados; cuarto, Imposición de manos para comunicar el Don del Espíritu Santo. Creemos que el hombre debe ser llamado por Dios, por profecía y la imposición de manos, por aquellos que tienen la autoridad, a fin de que pueda predicar el evangelio y administrar sus ordenanzas.” (Artículos de Fe 4-5). Algunas de estas ordenanzas son: la confirmación, la ordenación, la bendición de los enfermos, apartar a los miembros para prestar servicio en llamamientos y otras bendiciones del sacerdocio (tales como la bendición de un padre y la bendición patriarcal).

Para tener la autoridad de efectuar la ceremonia de “imponer las manos,” los varones miembros de la Iglesia deben recibir la debida autoridad por medio de la imposición de manos de un poseedor del sacerdocio autorizado para ello. La debida autoridad del sacerdocio ha sido pasada en la Iglesia de parte de los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan, que recibieron su autoridad de Jesucristo. Estos apóstoles visitaron a José Smith como mensajeros celestiales y lo ordenaron al sacerdocio. Desde José Smith, el sacerdocio ha sido pasado en una línea continua desde Jesucristo.

Tener la autoridad del sacerdocio es diferente al tener el poder de utilizar ese sacerdocio. La doctrina mormona enseña que para poder hacer uso del poder del sacerdocio, la persona debe ser digna de ello. H. Burke Peterson, un líder en la Iglesia dijo: “Todos los que tienen el sacerdocio tienen la autoridad para actuar en el nombre del Señor, pero la eficacia de nuestra autoridad—o si les parece, el poder que viene por esa autoridad—depende del modelo de nuestras vidas; depende de nuestra rectitud” (“Sacerdocio—Autoridad y Poder” Ensign, Mayo 1976, 32.)

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