Fe
La teología mormona enseña que la fe es el primer principio del evangelio de Jesucristo y el fundamento de una vida semejante a la de Cristo, y la vida eterna. En un volumen de escrituras revelado en nuestros días, El Libro de Mormón, se define la fe como: “esperanza en cosas que no se ven, y que son verdaderas.” (Alma 32:21). Así como el acto de sembrar una semilla recibe motivación de la fe en que crecerá, la mayoría de las obras van acompañadas de cierto grado de fe en que la actividad traerá su respectivo galardón. En la Biblia se relata que por la fe Noé salvo a su familia del diluvio, Moisés partió el Mar Rojo, y Elías hizo que bajara fuego del cielo. En el Libro de Mormón, un profeta llamado Nefi, pidió al Señor que hubiera hambre, y después pidió que terminara, por el poder de la fe. Efectivamente, “por medio de la fe todas las cosas se cumplen.” (Éter 12:3). Esto no sólo incluye milagros dramáticos, sino en verdad, todas las cosas.
El mormonismo enseña que la fe en Jesucristo es esencial para la salvación. El nombre de Jesucristo es el único por el cual se puede obtener la salvación. La fe en Jesucristo, entonces, implica que hay una esperanza en el poder de Jesucristo para salvar. Para los mormones, la fe es una “palabra de acción”. Como se enseña en Santiago capítulo 2 y versículos 16,17, 20 y 26, “la fe sin obras es muerta.” Santiago explicó esto al decir: “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta.” (Santiago 2:26). Si una persona en verdad tiene fe, será compelido a actuar, y sus actos testificarán de su creencia y confianza genuinas en Jesucristo.
La fe, entonces, va mucho más allá de creer en algo a ciegas. Tal como se mencionó, los mormones entienden que la fe es una esperanza en cosas que no se ven, pero que son verdaderas. La fe representa confianza total en una persona o cosa. Esta confianza sólo se obtiene a través de una confirmación espiritual del Espíritu Santo que algo en verdad viene de Dios. Jesucristo es la personificación de todo lo que es bueno y verdadero, amoroso y misericordioso, poderoso y constante—efectivamente es el corazón de la existencia y el progreso humano—se ofrece a sí mismo como máximo y completamente fidedigno objeto de nuestra fe.
La fe cede a una creencia de que el Señor responderá nuestras oraciones y que Sus deseos, o Su voluntad, es la mejor para nosotros. Una persona con fe se acercara al Señor en oración, pidiendo conocer Su voluntad y comprometiéndose a cumplir con esa voluntad. Cuando una persona carece de fe, es difícil sentir el amor del Señor y entender que el seguir la guía recibida de Dios traerá felicidad y un sentimiento de realización a la vida de cada individuo.
Los mormones creen que las experiencias difíciles de la vida y las pruebas de obediencia son “pruebas de la fe”. El Señor ha dicho: “Pondré a prueba la fe de mi pueblo” (3 Nefi 26:11). El Señor está probando la fe de Su pueblo constantemente para que sean más justos y crezca su fe. En Doctrina y Convenios 98: 12, Jesucristo dice: “Porque él dará a los fieles línea sobre línea, precepto tras precepto; y en esto os pondré a prueba y os probaré.” (Doctrina y Convenios 98:12). Los mormones creen que Dios no da a Sus hijos el conocimiento y la experiencia que desean de una vez. En Su perfecta sabiduría, Él concederá sus deseos de una manera gradual, permitiendo que los individuos aprendan de cada experiencia y estén agradecidos por cada bendición (véase 3 Nefi 26:9). Estos beneficios ayudan a las personas a llegar a ser más justas y acercarse a Dios.
Los mormones reconocen que la fe no sólo es un elemento clave para creer en Dios, que Él responde oraciones y creer que Él nos guiará a través de nuestras pruebas, sino es el poder por el cual Jesucristo y todos sus profetas han efectuado milagros, como se ha mencionado antes—desde sanar a los enfermos y partir el Mar Rojo, y hasta aún el crear el mundo. Por la fe también podemos experimentar milagros, a veces dramáticos pero más a menudo de una manera sutil, en nuestras propias vidas. Cuando tenemos un problema o una decisión difícil, podemos buscar al Señor en fe y oración y recibir guía a través de sentimientos e impresiones del Espíritu Santo. A veces, las respuestas que recibimos no parecen ser adecuadas o lógicas. Por ejemplo, una madre tal vez sienta la impresión del Espíritu de dar a sus hijos más atención y cuidado—después de expresar en oración su preocupación por un examen de la universidad. Tal vez se sentirá confundida por la instrucción de Dios y puede ser tentada a seguir sus propios deseos de estudiar para el examen y preocuparse por sus hijos después. Sin embargo, la experiencia de muchos mormones ha demostrado que el Señor está muy pendiente de las necesidades de todos sus hijos, incluyendo las aspiraciones académicas de un padre y la necesidad de un niño de recibir amor y enseñanza. Cuando una persona obedece un sentimiento espiritual en fe, todo lo demás parece caer en su lugar. La preocupada madre, si obediente, probablemente encontrará que su relación con sus hijos mejorará y casi como una nota marginal, ella da su examen universitario tranquila y exitosamente. En verdad, la fe precede el milagro; y con la fe todas las cosas son posibles.

