Las mujeres mormonas y el Sacerdocio
Las mujeres mormonas y el Sacerdocio
Ha habido siempre una pregunta en el mundo de cómo encajan las mujeres en la Iglesia Mormona. A los varones mormones dignos se les confiere el sacerdocio, pero ¿qué se les da a las mujeres? Parece que el mundo ve desigualdad entre los hombres y las mujeres Mormonas. Nada está más lejos de la verdad y hay incontables ejemplos y consejos dados a los hombres y mujeres de la Iglesia por medio de los apóstoles y profetas.
‘En el verdadero Orden Patriarcal el hombre posee el sacerdocio y es la cabeza de la familia de fe, pero no puede obtener una plenitud de gozo aquí ni en la eternidad solo. La mujer está a su lado como una coheredera con él en la plenitud de todas las cosas. La exaltación y aumento eternos es la herencia de ella así como la de él. La divinidad no es para hombres solamente; es para hombres y mujeres juntos.’ 1
‘El sacerdocio es…el poder de Dios delegado a los hombres por medio del cual el hombre puede actuar en la tierra para la salvación de la familia humana’ (Joseph F. Smith, profeta mormón).
‘El Señor ha asignado a los hombres la responsabilidad primordial de dirigir y presidir sobre los asuntos de la Iglesia y la familia. Ellos, a su vez, deben utilizar este sagrado poder para bendecir y beneficiar a todos los miembros de la Iglesia – hombres, mujeres y niños. (Brigham Young, profeta Mormón).
El sacerdocio es usado para beneficiar a toda la familia humana. Los hombres tienen un trabajo que hacer y poderes que utilizar para el beneficio de todos los miembros de la Iglesia…así también las mujeres. Las mujeres tienen sus dones especiales que deben ser usados para el beneficio de toda la familia humana. Las mujeres de la Iglesia tienen su propia organización, la Sociedad de Socorro, la cual bendice sus vidas, a la Iglesia, y a todas las personas a su alrededor. Es la organización de mujeres más grande del mundo con más de cinco millones de miembros en 170 países.
Los hombres y las mujeres tienen responsabilidades diferentes, aunque de igual importancia, en el hogar y en la Iglesia. Los hombres no tienen mayor derecho que las mujeres sobre las bendiciones que provienen del sacerdocio. ‘Los hombres poseen el sacerdocio, desempeñan los deberes del sacerdocio en la Iglesia, pero su esposa disfruta con él de los privilegios que vienen de poseer el sacerdocio. Esto se hace evidente, como un ejemplo, en el servicio en el templo de la Iglesia. Las ordenanzas en los Templos Mormones son dependientes del carácter del sacerdocio, pero la mujer tiene acceso a todas ellas, y las más altas bendiciones del templo son conferidas solamente al hombre y su esposa conjuntamente.’ 2
Todos en la Iglesia se benefician del sacerdocio, así que cada uno tiene la responsabilidad de honrar y sostener el sacerdocio. En el libro de Doctrina y Convenios 121:36 dice: “… que los derechos del sacerdocio están inseparablemente unidos a los poderes del cielo, y que estos no pueden ser gobernados ni manejados sino conforme a los principios de la rectitud.” A las mujeres se les aconseja honrar el sacerdocio, mostrar respeto hacia aquellos que lo poseen y apoyarlo (que significa, mantener, defender, promover el interés o la causa).
Es responsabilidad del esposo la de presidir y proveer liderazgo en el hogar. “En la perspectiva del evangelio, ‘liderazgo no significa el derecho a imponer, mandar, dar órdenes. Al contrario, significa guiar, proteger, indicar el camino, establecer el ejemplo, dar seguridad, inspirar y fomentar el deseo de sostener y seguir. Literalmente, el esposo debe guiar el camino.” 3
El padre es el líder del hogar y la esposa es su compañera y socia. Ellos deben trabajar juntos para fortalecer la familia y enseñar a sus hijos principios correctos. En la medida en que la mujer desempeñe su función como compañera/socia de su esposo, ella refuerza la posición de su esposo como cabeza del hogar y alienta la unidad familiar. 4
El sacerdocio proviene de Dios para todos Sus hijos. En la medida en que cada miembro honre ese sacerdocio y desarrolle atributos cristianos en sus relaciones con otros, el hogar y la familia se fortalecen.
1 “Doctrina Mormona”, por Bruce R. Mckonkie, pág. 844
2 “El Sacerdocio y el gobierno de la Iglesia”, 1965, pág. 83
3 “El Salvador, El sacerdocio y usted”, Curso de estudio del Sacerdocio de Melquisedec, 1973-74, pág. 172
4 “Guía para la familia” 199, pág. 2

