Las creencias mormonas sobre la Deidad (Trinidad)
El primer Artículo de Fe de la Iglesia Mormona afirma: “Nosotros creemos en Dios el Eterno Padre, y en Su Hijo, Jesucristo, y en el Espíritu Santo”.
El Padre Celestial, Jesucristo y el Espíritu Santo son conocidos como la Deidad. Ellos dirigen este mundo y todas las otras creaciones de nuestro Padre Celestial. La creencia mormona es que son tres seres distintos con papeles distintos, pero que son uno en propósito y doctrina. El mormonismo difiere de las creencias trinitarias y los credos ortodoxos al establecer que Dios el Padre y Jesucristo no son sólo seres separados, sino que ambos tienen cuerpos de carne y hueso perfectos y glorificados. Su excepcional brillo no permite que ningún hombre pueda permanecer en su presencia sin ser “vivificado”.
El Padre Celestial es el Gobernante de los Cielos y la tierra. Como está escrito numerosas veces en las escrituras, Dios creó el cielo y la tierra y todas las cosas. Él hizo la luna, las estrellas y el sol e incontables mundos. Él organizó el mundo en el que vivimos, y le dio forma, movimiento y vida. Creó al hombre a Su propia imagen. Él es perfecto. Él es un Padre Celestial amoroso que ama a cada uno de Sus hijos. Es misericordioso, bondadoso, poderoso, y omnisciente. Todo lo bueno viene de Dios; todo lo que Él hace, lo hace por Sus hijos. El Padre Celestial quiere que regresemos a Su presencia. Los mormones creen que es nuestra responsabilidad conocer a Dios. Lo hacemos al estudiar las escrituras y al orar a un amoroso Padre Celestial. Al guardar Sus mandamientos podemos llegar a ser más como Él.
Bajo la dirección del Padre Celestial, Jesucristo creó la tierra. Cristo fue bautizado para cumplir toda justicia y para dar al hombre un buen ejemplo. Enseñó las verdades eternas, el propósito de la vida, y el potencial que tiene la humanidad en la vida venidera como hijos e hijas de Dios. Cristo estuvo dispuesto a venir a la tierra, para tomar sobre Sí los pecados de la humanidad. Fue elegido para ser nuestro Salvador. Las enseñanzas del Salvador en las escrituras nos dan el modelo que el hombre debe seguir. Al seguir Sus enseñanzas, podemos volver a vivir con Él y con nuestro Padre Celestial.
Los mormones creen que uno de los dones más grandes que Dios nos ha dado es el Don del Espíritu Santo. Él es el tercer miembro de la Deidad y un personaje de espíritu. Esto significa, sin carne ni huesos. Se le conoce como el Espíritu, el Espíritu de Dios o el Consolador. El papel del Espíritu Santo es testificar de la veracidad de todas las cosas, ser un testigo del Padre Celestial y Jesucristo, y ser un consolador.
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